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Las Ligas no se merecen, se ganan. El Atlético no sólo la ganó, sino que la mereció durante buena parte de una temporada que ya es eterna. Por dos veces en menos de una semana sorteó el abismo. Por dos veces en menos de una semana Luis Suárez se vistió de superhéroe para abrochar la undécima corona de su historia. La venganza perfecta del charrúa, que ha descubierto que los asuntos rojiblancos requieren una buena dosis de intriga y sufrimiento. Porque cuando el título parecía a salvo, con el Real Madrid perdiendo en Valdebebas, remontaron los blancos y asomaron los temblores rojiblancos. Fue con una remontada en Pucela, frente a un equipo que vendió cara su alma, camino del purgatorio de Segunda División, cómo el Atlético dibujó su mayor logro desde 2014. La segunda Liga de Simeone, que ya es el técnico con más títulos (8) en la historia del club. Desde la banda, y entre risas, celebró el argentino la conquista, mientras los suyos saboreaban el champán, y en el parking del José Zorilla la afición rojiblanca gritaba eso de: "¡Campeones, campeones!".