Rafa Nadal es Dios en la Tierra: gana su decimocuarto Roland Garros
París aclamó como nunca a Rafael Nadal, su campeón eterno. Reservada durante muchos años, cuando no hostil, la afición francesa homenajeó al español en la conquista de su decimocuarta copa, que hizo suya al imponerse en la final a Casper Ruud por 6-3, 6-3 y 6-0, en dos horas y 18 minutos. Se trata también de su vigesimosegundo título del Grand Slam, tras ganar a principios de curso el Abierto de Australia. Nadal, que nunca había logrado llevarse en el mismo curso los dos primeros majors del calendario, ya cuenta con dos grandes de ventaja con respecto a Novak Djokovic y Roger Federer, en su competición particular para ser coronados como el mejor tenista de todos los tiempos.












